Con la presencia de la vicepresidente Victoria Villarruel, el arzobispo de Buenos Aires, José García Cuerva, encabezó este lunes una misa en homenaje al Papa Francisco en la Basílica de San José de Flores, ubicada en el barrio donde Jorge Bergoglio nació y creció.
La ceremonia reunió a funcionarios, dirigentes políticos y vecinos, en un clima de recogimiento y oración, para despedir al primer Papa argentino, cuya muerte ha generado un profundo impacto en todo el país.
La misa tuvo lugar en la iglesia donde Francisco vivió momentos espirituales decisivos, como la revelación que lo llevó a convertirse en sacerdote, y donde solía celebrar misas durante la Semana Santa.
Victoria Villarruel fue la principal representante del Poder Ejecutivo en las dos ceremonias organizadas por la Iglesia en memoria de Francisco. Al llegar a la iglesia porteña, expresó:
“Vengo a acompañar a los católicos y al pueblo argentino en el dolor que sentimos por la pérdida de nuestro Santo Padre”.
La jornada de oración se desarrolló en un espacio cargado de simbolismo, no solo para los creyentes porteños, sino también para todos quienes valoran el legado del pontífice argentino.




