Bajo un frío polar, la vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel, participó en Ushuaia del acto por los 43 años de la Guerra de Malvinas. Acompañada por excombatientes, familiares y vecinos, llegó en un vuelo comercial de Aerolíneas Argentinas y fue la principal figura del Poder Ejecutivo presente en la ceremonia.
En su discurso, Villarruel convocó a iniciar un “proceso de malvinización”, al considerar que la causa Malvinas es un símbolo de unidad nacional frente a la fragmentación política actual.
La vicepresidente cuestionó la “campaña de desmalvinización” que, según dijo, se instaló incluso antes del regreso de los combatientes al continente. Afirmó que esa narrativa desacreditó a las Fuerzas Armadas y ocultó el valor de los soldados argentinos.
“Nuestros veteranos fueron perseguidos y olvidados”, señaló, y destacó que paradójicamente fue el propio enemigo, el Reino Unido, quien reconoció el profesionalismo de los combatientes en sus registros históricos.
Villarruel también advirtió sobre la necesidad de impulsar una política de defensa continental, que proteja las riquezas y sustentabilidad del territorio argentino frente a intereses externos.
En un mensaje final, enfatizó que la causa Malvinas permanece viva en el pueblo argentino, pese a intentos de tergiversar su significado:
“Aún en una sociedad fracturada por discursos de odio, Malvinas es la única prenda de unidad de nuestra Nación”.




